Directora General de Sepia

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¿ Y qué es el Arte? Teorías y conceptos
de Arte a través de la historia

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Al igual que muchos otros, el concepto de Arte cabe dentro de lo que podemos decir: los inaprehensibles. Esos a los que es difícil asir, delimitar, capturar. Esos cuyas derivas se pierden en una mágica conversación con la historia.

Se sabe que el término viene de Grecia, donde se conocía como techné y aludía simplemente a un “saber hacer”. Techné era todo aquel hacer, sujeto a normas y reglas, independientemente de que su propósito fuese estético o no. Es así como, construir un barco, hacer una guerra, hacer una escultura, pintar un cuadro o hacer música era, para los griegos, simplemente Arte.  

Arte o techné estaba dividido en dos grandes categorías que a su vez llevaban en sí un criterio de valoración social. Por un lado estaban las Artes mecánicas- subestimadas por ser producto de un hacer manual y práctico- y por otro, las Artes liberales -altamente estimadas y valoradas por su connotación intelectual-. Vale decir que la poesía y el teatro, hoy consideradas Artes, no entraban dentro de esa clasificación, pues eran vistas, más o menos, como una forma de adivinación.

Para los griegos todas las reglas del hacer artístico estaban dadas ya en la Naturaleza, a la que consideraban bella, por lo que al “artista” no tenía otra tarea que desentrañar de ella los valores fundamentales, e imitarlos y aplicarlos, según cánones y leyes, a sus productos.

Es así como se fijan los primeros principios estéticos del Arte occidental. El concepto de mímesis, arte como representación, arte como habilidad técnica y el concepto de belleza asociado a la naturaleza que aún persisten, tienen su origen allí, y han llegado hasta nosotros gracias a los escritos de pensadores como Jenofontes, Platón y Aristóteles. Estos, en sus disertaciones metafísicas y éticas acerca de expresiones como la poesía y el teatro, dejaron entrever los rasgos que la cultura griega tenía hacia estos aspectos y hoy en día son clave en las consideraciones de lo que estimamos como artístico

Al igual que muchos otros, el concepto de Arte cabe dentro de lo que podemos decir: los inaprehensibles. Esos a los que es difícil asir, delimitar, capturar. Esos cuyas derivas se pierden en una mágica conversación con la historia.

Se sabe que el término viene de Grecia, donde se conocía como techné y aludía simplemente a un “saber hacer”. Techné era todo aquel hacer, sujeto a normas y reglas, independientemente de que su propósito fuese estético o no. Es así como, construir un barco, hacer una guerra, hacer una escultura, pintar un cuadro o hacer música era, para los griegos, simplemente Arte.  

Arte o techné estaba dividido en dos grandes categorías que a su vez llevaban en sí un criterio de valoración social. Por un lado estaban las Artes mecánicas- subestimadas por ser producto de un hacer manual y práctico- y por otro, las Artes liberales -altamente estimadas y valoradas por su connotación intelectual-. Vale decir que la poesía y el teatro, hoy consideradas Artes, no entraban dentro de esa clasificación, pues eran vistas, más o menos, como una forma de adivinación.

Para los griegos todas las reglas del hacer artístico estaban dadas ya en la Naturaleza, a la que consideraban bella, por lo que al “artista” no tenía otra tarea que desentrañar de ella los valores fundamentales, e imitarlos y aplicarlos, según cánones y leyes, a sus productos.

Es así como se fijan los primeros principios estéticos del Arte occidental. El concepto de mímesis, arte como representación, arte como habilidad técnica y el concepto de belleza asociado a la naturaleza que aún persisten, tienen su origen allí, y han llegado hasta nosotros gracias a los escritos de pensadores como Jenofontes, Platón y Aristóteles. Estos, en sus disertaciones metafísicas y éticas acerca de expresiones como la poesía y el teatro, dejaron entrever los rasgos que la cultura griega tenía hacia estos aspectos y hoy en día son clave en las consideraciones de lo que estimamos como artístico

Otro rasgo importante a destacar de esta época es que, inicialmente, en la Grecia antigua, el criterio mimético y la sujeción a normas no dejaba espacio para la creatividad.  De modo que ser creativos no era inicialmente una demanda en sí para los artistas, en este sentido hubo que esperar hasta el siglo V a.C. fecha en la que la libertad creadora comienza a manifestarse en el Arte griego.

Luego de este momento el concepto de Arte se mantiene casi inalterable durante todo el período imperial romano, donde, prácticamente el único cambio significativo es que el término pasó de ser techné a ser Ars.

De igual forma, en la Edad Media se conservaron varias de las tesis fundamentales del Arte que establecieron los griegos en el período clásico, añadiendo algunas variantes a su concepción a partir de pensamientos como los de Plotino y los escolásticos San Agustín y Santo Tomás de Aquino. En este período, belleza, mímesis y proporción se mantuvieron como principales categorías estéticas, pero ocurre un hecho importantísimo, se elevaron a un rango trascendental, por lo que pasan a ser consideradas expresión de la divinidad.

Para los medievales, la belleza -la Gran teoría- residía, al igual que para los griegos, en la perfección numérica. Esta idea cosmológica, reforzada en la Biblia a partir del principio de que Dios creó el mundo según número, peso y medida, entendida por los griegos como integritas y firmitas, se le suma entonces la idea de Claritas: es decir, el criterio de que la belleza también es luz.

De modo que, para el hombre medieval, la belleza se expresará no solo a través de formas y valores, como lo concibió el hombre griego, sino también a través de la luz que es entendida como expresión de Dios y emanación divina, luz que hace que todo resplandezca.

Otro rasgo importante a destacar de esta época es que, inicialmente, en la Grecia antigua, el criterio mimético y la sujeción a normas no dejaba espacio para la creatividad.  De modo que ser creativos no era inicialmente una demanda en sí para los artistas, en este sentido hubo que esperar hasta el siglo V a.C. fecha en la que la libertad creadora comienza a manifestarse en el Arte griego.

Luego de este momento el concepto de Arte se mantiene casi inalterable durante todo el período imperial romano, donde, prácticamente el único cambio significativo es que el término pasó de ser techné a ser Ars.

De igual forma, en la Edad Media se conservaron varias de las tesis fundamentales del Arte que establecieron los griegos en el período clásico, añadiendo algunas variantes a su concepción a partir de pensamientos como los de Plotino y los escolásticos San Agustín y Santo Tomás de Aquino. En este período, belleza, mímesis y proporción se mantuvieron como principales categorías estéticas, pero ocurre un hecho importantísimo, se elevaron a un rango trascendental, por lo que pasan a ser consideradas expresión de la divinidad.

Para los medievales, la belleza -la Gran teoría- residía, al igual que para los griegos, en la perfección numérica. Esta idea cosmológica, reforzada en la Biblia a partir del principio de que Dios creó el mundo según número, peso y medida, entendida por los griegos como integritas y firmitas, se le suma entonces la idea de Claritas: es decir, el criterio de que la belleza también es luz.

De modo que, para el hombre medieval, la belleza se expresará no solo a través de formas y valores, como lo concibió el hombre griego, sino también a través de la luz que es entendida como expresión de Dios y emanación divina, luz que hace que todo resplandezca.

Otro cambio que ocurre en esta época es el de la clasificación de las Artes y por lo tanto de la valoración social. En la Edad Media Ars pasará a denotar solo las Artes liberales que para entonces eran: retórica, música, geometría, aritmética y  astronomía, y el resto quedará relegado a no Ars, por lo tanto subestimado tanto estética como socialmente.

Más tarde, en la era del humanismo, ahí, cuando el hombre se hace la medida de todas las cosas, ocurre un cambio que definitivamente dará un giro a la concepción del Arte.

A partir del Renacimiento, en el siglo XV, pintores, escultores y arquitectos desarrollan toda una teoría en torno al Arte y su hacer, poniendo énfasis en el el rasgo intelectual que sustenta la idea de precognición que lleva implícito el acto de diseño.

De la mano de artistas como Leone Battista Alberti argumentan no solo en torno a esto, sino también en torno a la idea del arte sujeto a normas y reglas, pero sobre todo a cómo éstas deben ser pensadas con el propósito de exaltar grandes valores y principios como la verdad, la bondad, la belleza, la justicia, entre otros. De modo que, a partir de entonces, se reclama para la arquitectura, la pintura y la escultura la inclusión en la categoría de Artes liberales y, por consiguiente, el ascenso social de todo aquel que la practique.

Luego viene el Manierismo con la idea de Arte como trasgresión, expresión del lenguaje propio. El Manierismo, por primera vez en la Historia del Arte, exalta la idea del genio creador, de hacer “a la maniera de”. Esto se convierte en una expresión de libertad que poco a poco irá dejando de lado la hegemonía de “La Gran teoría de la Belleza”, dando pie al reconocimiento de otras categorías estéticas y formas de expresión más personales, unívocas y originales.

Abrir esta la compuerta supuso la proliferación, nunca antes vista, de reflexiones y teorías. Nace entonces, con Wickelmann, la Historia del Arte como disciplina y, posteriormente, de la mano de Baungartem, la Estética, rama de la filosofía que se ocupa de lo sensible en general y el gusto como su forma específica.

manierismo1
manierismo2

Otro cambio que ocurre en esta época es el de la clasificación de las Artes y por lo tanto de la valoración social. En la Edad Media Ars pasará a denotar solo las Artes liberales que para entonces eran: retórica, música, geometría, aritmética y  astronomía, y el resto quedará relegado a no Ars, por lo tanto subestimado tanto estética como socialmente.

Más tarde, en la era del humanismo, ahí, cuando el hombre se hace la medida de todas las cosas, ocurre un cambio que definitivamente dará un giro a la concepción del Arte.

A partir del Renacimiento, en el siglo XV, pintores, escultores y arquitectos desarrollan toda una teoría en torno al Arte y su hacer, poniendo énfasis en el el rasgo intelectual que sustenta la idea de precognición que lleva implícito el acto de diseño.

De la mano de artistas como Leone Battista Alberti argumentan no solo en torno a esto, sino también en torno a la idea del arte sujeto a normas y reglas, pero sobre todo a cómo éstas deben ser pensadas con el propósito de exaltar grandes valores y principios como la verdad, la bondad, la belleza, la justicia, entre otros. De modo que, a partir de entonces, se reclama para la arquitectura, la pintura y la escultura la inclusión en la categoría de Artes liberales y, por consiguiente, el ascenso social de todo aquel que la practique.

Luego viene el Manierismo con la idea de Arte como trasgresión, expresión del lenguaje propio. El Manierismo, por primera vez en la Historia del Arte, exalta la idea del genio creador, de hacer “a la maniera de”. Esto se convierte en una expresión de libertad que poco a poco irá dejando de lado la hegemonía de “La Gran teoría de la Belleza”, dando pie al reconocimiento de otras categorías estéticas y formas de expresión más personales, unívocas y originales.

Abrir esta la compuerta supuso la proliferación, nunca antes vista, de reflexiones y teorías. Nace entonces, con Wickelmann, la Historia del Arte como disciplina y, posteriormente, de la mano de Baungartem, la Estética, rama de la filosofía que se ocupa de lo sensible en general y el gusto como su forma específica.

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Más adelante Kant toma la idea de lo sensible, y en la Crítica de la Razón Pura lo utiliza para analizar las formas a priori de la sensibilidad y en la Crítica del Juicio lo refiere en relación con la belleza y el Arte, dando fuerza así a la idea de la sensibilidad y las emociones como elemento clave para definir lo artístico.

Esta idea llega al paroxismo a finales del siglo XIX  y durante el siglo XX cuando el concepto de Arte irrumpe como expresión de descontento, de denuncia y contracultura. Este período, conocido como Las Vanguardias, se instala el concepto de Arte como choque estético: Arte como forma de mostrar al mundo su precariedad, removiendo la conciencia del espectador a través de lo inusual y lo velado socialmente, lo imprevisto.

Desde entonces el camino se hace indetenible hasta la crisis de las narrativas denunciada por Greemberg y luego por Danto, donde ya ni las formas, ni las categorías estéticas complacen. Aparece la tesis de Fin del Arte y con ella la idea de la filosofía como expresión del mismo.

El panorama histórico del concepto y las teorías del Arte se vuelven un gran palimpsesto, los conceptos se solapan, se hibridizan, se oponen y conviven.

Arte como técnica o saber hacer, Arte como mímesis, Arte como belleza, como representación, como expresión de la divinidad, como acto intelectual, como transgresión, como expresión de lo sensible, como choque estético o como expresión filosófica vienen a ser solo algunas de sus formas, solo algunas, porque, puestos a ver, todas apenas son una ínfima realidad de lo que el Arte simplemente es.

Más adelante Kant toma la idea de lo sensible, y en la Crítica de la Razón Pura lo utiliza para analizar las formas a priori de la sensibilidad y en la Crítica del Juicio lo refiere en relación con la belleza y el Arte, dando fuerza así a la idea de la sensibilidad y las emociones como elemento clave para definir lo artístico.

Esta idea llega al paroxismo a finales del siglo XIX  y durante el siglo XX cuando el concepto de Arte irrumpe como expresión de descontento, de denuncia y contracultura. Este período, conocido como Las Vanguardias, se instala el concepto de Arte como choque estético: Arte como forma de mostrar al mundo su precariedad, removiendo la conciencia del espectador a través de lo inusual y lo velado socialmente, lo imprevisto.

Desde entonces el camino se hace indetenible hasta la crisis de las narrativas denunciada por Greemberg y luego por Danto, donde ya ni las formas, ni las categorías estéticas complacen. Aparece la tesis de Fin del Arte y con ella la idea de la filosofía como expresión del mismo.

El panorama histórico del concepto y las teorías del Arte se vuelven un gran palimpsesto, los conceptos se solapan, se hibridizan, se oponen y conviven.

Arte como técnica o saber hacer, Arte como mímesis, Arte como belleza, como representación, como expresión de la divinidad, como acto intelectual, como transgresión, como expresión de lo sensible, como choque estético o como expresión filosófica vienen a ser solo algunas de sus formas, solo algunas, porque, puestos a ver, todas apenas son una ínfima realidad de lo que el Arte simplemente es.

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